jueves, 15 de enero de 2015

Ángel y la Evolución



Por si todavía no os habéis enterado, recientemente la 2 de Televisión Española, la cadena que nos da a entender que “televisión de calidad en España” no es un oxímoron, ha estrenado un programa de humor científico titulado “Órbita Laika” conducido por Ángel Martín, popular humorista que se hizo famoso por presentar y escribir “Sé lo que Hicisteis” en la Sexta, que ha reconocido que aceptó presentar el programa porqué era lo más demencial que nunca le había ofrecido.

¿De verdad puede alguien vivir sin ver este programa?

Pues este último domingo, el amigo Ángel nos hizo un monólogo sobre la evolución que se merece un repaso. Eso sí, siempre desde el cariño.

El monólogo.







Ángel comienza diciendo que la evolución es el proceso por el que pasamos de ser primates a ser personas. Craso error porqué los seres humanos siempre somos primates, es un hecho biológico por mucho que moleste a algunos, pero también por qué hay gente que no es persona, la mayoría no lo es todo el tiempo. Y no me digáis lo contrario porqué todos hemos tenido una crisis nerviosa, celos, ataques de chulería o resaca. Y es que pocas cosas te hacen menos persona que una cogorza.

Por supuesto, los creacionistas comienzan a mencionar a Darwin al decirse esto, pero es que no fue Darwin el que metió a la humanidad con los demás primates sino Karl von Linneo y nada menos que en la primera edición del Systema naturae en 1735 bajo el nombre de Homo sapiens. ¿Os suena el nombre? Es lo que tiene la “regla de prioridad” establecida por el propio Linneo, si el nombre técnico que vale es el primero y tú fuiste el primero en ponerlos, no pueden quitar los tuyos.

Haeckel considera que las preguntas sobre el origen del hombre comienzan entonces. Si tenemos en cuenta que Charles Darwin no publicó El Origen de las Especies hasta 1859, podemos decir que ya llevábamos con los monetes en el árbol genealógico un siglo.

Luego Ángel comenta la teoría del Adán Cromosómico o, como él lo llama, “The Big Fucker” ¿De qué va esto? Pues básicamente del cromosoma Y, que es el que determina el sexo de las personas (al menos el sexo con el que nacen) y solo se trasmite por herencia masculina. Comparando cromosomas Y de varones de diferentes lugares un grupo de genetistas descubrió que un ser humano masculino generó una línea completa de descendientes masculinos de los que desciende toda la humanidad.

Este experimento se inspiró en la Eva Mitocondrial, antepasada femenina de toda la humanidad descubierta por su ADN mitocondrial.

Los relojes genéticos no determinan su época con absoluta exactitud, pero nos datan a Adán Cromosómico en torno a 120.000 – 156.000 años, un poco anterior a Eva Mitocondrial. De lo que hay consenso es de que vivió en el África Centro-Occidental, así que no os engañen las películas bíblicas: Adán era negro.

El siguiente comentario de Ángel nos retrotrae al topicazo de “el hombre viene del mono” sobre el que ya hay una entra en el blog. Pero técnicamente es correcto: descendemos de monos, monos prehistóricos, no los actuales, pero monos al fin y al cabo.

Y sigue con que nos reímos de los monos en el zoo y eso es como reírse de “los abuelos”. Sería más correcto decir primos que abuelos (cuando era guía de museo me pasaba las visitas contando a los niños quien era primo de quien en el reino animal) pero esta es una reivindicación legítima del movimiento ecologista: los monos sufren mucho en muchos zoos, lo cual los lleva al suicidio o a matarse entre ellos. En el caso de los loros algunos han enloquecido por el hacinamiento y se han arrancado las plumas. Sobre los delfines, ved el documental Blackfish.

Los zoológicos y acuarios son lugares maravillosos y han sido muy útiles para la protección del medio ambiente, pero eso no los excusa de hacer las cosas bien, los animales están vivos y ya no hay forma científica de negarles sentimientos.

El siguiente paso de Ángel es pasar a los peces. Y es una gran verdad, antes de los monos estuvieron los peces. Eso sí, los que descendemos de los peces somos los tetrápodos amniotas, no todos los animales terrestres. Y tampoco descendemos de los peces modernos como el salmón o el rodaballo, descendemos de peces devónicos como el Eusthenopteron y criaturas intermedias como Tiktaaiik.

Nosotros no fuimos peces, nuestros remotos antepasados devónicos eran peces. Nosotros somos humanos, a lo mejor hasta personas, lo que evoluciona son las especies en su conjunto, no los individuos.

Y llega el momento de la canción al piano, en la que Ángel se marca dos temas dignísimos de ser comentados: la idea de “parar la evolución” y la idea del “siguiente eslabón”.

Antes de entrar en materia, estoy completamente de acuerdo con que los niños no deben dar golpecitos a las peceras de cristal: el agua es más densa que el aire y amplifica en golpe, es como un cañonazo. ¡Anda que no pasé yo tardes en el Finesterrae de a Coruña llamando la atención a los niños y no tan niños! Ya no estoy tan de acuerdo que lo peor para un pez es nacer en Japón, a ver si te crees, Angelito, que tienen menos depredación en Corbución.

Comenzando por la idea de “parar la evolución”, no lo veo. Los seres vivos evolucionan en interacción con su medio y en El Fin de la Eternidad, Issac Asimov sostiene que el desarrollo cultural estabiliza las condiciones y nos convierte en potenciales fósiles vivientes. Pero el problema es que también debería reducir las exigencias ambientales, en cuyo caso la naturaleza podría economizar en capacidades. Muchas criaturas que viven sin luz han perdido el color o los ojos.

Así que a lo peor vamos a un futuro donde los humanos se parecerían a los de Wall-e, con menos fuerzas y un tanto apoltronadillos. ¿Qué piensan los que gobiernan el mundo de esto? Pues en Mercaderes del Espacio F. Pohl y C.M. Kornbluth lo dejan muy claro: “¿Descenso de la inteligencia? ¡Mejor! ¡Más ventas!”.

Así que el temor a que nos esclavice ese “siguiente eslabón” no lo veo muy fundado. La verdad es que el capitán de Wall-E no da mucho miedo. A todo esto, ese “siguiente eslabón” es lo que más miedo da a los creacionistas, les da auténtico terror, incluso más que los “robots con alma”. Vamos, que los creacionistas es mejor que no vean Wall-E, batallón de limpieza.

Volviendo a la canción lo de que “hay que quitar todo aquel que te haga sentir como un pez”, pues francamente… ¿Habéis visto como miran las tías a los peces de colores? Además, yo he diseccionado unos cuántos tiburones macho y estaban muy bien dotados, y por partida doble.

“¡Hay decir que los peces son Dios!” pues francamente, imagínate que te encuentras con un marrajo en el mar ¡Atrévete a decirle que no! Pero si nos cruzamos con un tiburón nodriza… ¡Vamos! Son tan adorables que ríete tú de los memes de gatitos, te parecerán divinos.

Resumiendo, que Ángel se ha marcado un monólogo con muchos matices, con verdades y errores. Pero que muy digno de ser visto.

Así que, por favor, seguir con “Órbita Laika”, que es un programa realmente bueno. Es un auténtico “big fucker.”


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