La mitología galesa no es tan prolífica en cuentos y
hazañas como la irlandesa (que aglutina el Ciclo de la Invasiones, el Ciclo de
Cuchulain y los tres Cuentos Tristes de Erin). Su principal ciclo legendario
son las Cuatro Ramas del Mabinogion.
A diferencia de las leyendas griegas, egipcias e
incluso nórdicas, la mitología celta carece de fuentes escritas directas como
la Teogonía o las Edas, sino que los textos mitológicos celtas fueron escritos
entre la Bretaña francesa y las islas británicas durante la alta edad media,
época en la que la mayor parte de los pueblos celtas habían sido objeto de dos
procesos externos: la romanización y la cristianización.
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| Rhiannon (acuarela de Alan Lee, 1981) |
Por ello, los testimonios escritos están hondamente
deformados por la presión cristiana que transformó los druidas en obispos, los
dioses en Dios o en seres humanos y alteró finales para cristianizarlos. De
otro modo los relegaron a eras precristianas, como es el caso de Cuchulain al
que se consideraba contemporáneo de Cristo.
En esta situación es en la que nos llegan las
leyendas galesas al presente y su más importante elemento es el Mabinogion, título cuñado en 1849 por
Lady Charlotte Guest para encabezar la sucesión de mitos que había traducido
del galés al inglés y que sumaba 11 relatos. Mabinogion es una palabra que Lady
Guest entendió erróneamente como plural de mabinogi
(“introducción para jóvenes” según una versión y “otro mundo” según otra) y
de los cuales solo 4 (las “ramas”) se corresponden como auténticos mabinogion,
mientras que entre los restantes podemos encontrar entre otros el mito artúrico
de Culhch y Olwen.